El trabajo autónomo es una opción profesional que a menudo se considera una labor que se hace por amor al arte. Los clientes pueden ser poco fiables y explotadores en el peor de los casos; y comprensivos y comunicativos en el mejor. ¿Alguna vez has facturado un proyecto que terminaste hace meses sin recibir el pago? ¿Has podido hacer un seguimiento sin esa sensación incómoda de que quizá te has mostrado demasiado exigente?
Este es un problema con el que se han topado muchos, pero pocos han encontrado la manera de solucionarlo. Porque más del 70% de los autónomos enfrentarte a un retraso en el pago En algún momento de tu carrera, nunca está de más prepararte para saber qué hacer en el caso probable de que tú también te encuentres en esta situación.
Hay que tener en cuenta que el representante con el que te estás comunicando por correo sobre el proyecto está, inevitablemente, lidiando con un proceso entre bastidores del que a menudo nos olvidamos. La persona que te encarga el trabajo tiene que pasar por toda la cadena de mando para que aprueben tu producto final (con directores de arte, editores, etc.) y luego coordinarse con contabilidad para que te paguen. Esto no es excusa para retrasar el pago, pero sí explica por qué hay tanto margen de error.
Entonces, ¿cómo puedes tú, un humilde autónomo, hacer un seguimiento sin morder la mano que te da de comer? ¡Claro que quieres evitar parecer un completo idiota al pedir el dinero que te deben a cambio de tus productos y servicios! Ya has demostrado que eres capaz de hacer un trabajo de lo más genial en el proyecto, pero ahora es el momento de demostrar que realmente te mereces una remuneración actuando con diplomacia y tacto.
Aquí tienes unas cuantas sugerencias sencillas que te ahorrarán meses de espera en vano junto a tu bandeja de entrada, a la espera de un ingreso directo que quizá nunca llegue.
1. Envía una nota mediante una paloma mensajera
Las palomas son, básicamente, palomas con espíritu de trabajo, igual que el autónomo moderno. Tu cliente valorará tu compromiso con la tradición a través de este homenaje «laissez-faire» al capitalismo.
2. Mándales un «Edible Arrangement»
No hay nada más elegante y menos intimidante que una bonita selección de fruta cortada en cubitos. Asegúrate de que la tarjeta no se centre en la factura, sino que solo la mencione como si fuera algo secundario. Termina con “lo mejor”, aunque esperes que el karma haga su trabajo.
3. Dilo con un mensaje en el cielo
Parece una táctica agresiva, pero tiene su lado romántico, ¿no? Cuando el gran jefe se asome desde su despacho de la esquina y vea tu ingeniosa petición de pago, seguro que sacará la chequera. Quién sabe, quizá lo suba a Instagram y te ganes la fama de ser el creativo que factura con estelas químicas. Eso estaría genial: ¡quizá esa publicidad incluso haga que te paguen a tiempo en el futuro!
4. Contrata a un cuarteto de barbería para que cante “Por favor, págame por mi trabajo, que este mes no voy a poder pagar el alquiler”
Aunque el mensaje sea un poco sombrío, esos viejos arrugados con sus gorritos tan monos seguro que cautivarán hasta al cliente más codicioso. Esto debería ser un último recurso para cuando empieces a sentir que tu cita de Tinder te está ignorando, en lugar de tratarte como a un socio profesional. Aunque, al fin y al cabo, varios correos sin responder equivalen a que te hayan dejado plantado.
5. Alquila un dirigible
Te sorprendería saber que solo hay entre 20 y 25 dirigibles en todo el mundo, así que para llevar a cabo esta misión con éxito necesitas sin duda algún contacto. Si tienes el capital social necesario para conseguirlo, el cliente se dará cuenta y quedará impresionado.
6. Mándales un “Una pandilla de capullos”
Puede que esto te haga acabar en la lista negra del sector, pero también podría ser la opción más satisfactoria.
7. Escribe un ultimátum poco concreto
Seamos realistas, probablemente no vas a elegir ninguno de los métodos mencionados. En su lugar, redactarás un correo conciso en el que insinúes la posibilidad de “ponerte en contacto con tus abogados”, aunque tanto tú como tu cliente sabéis que no os lo podéis permitir. Enviarás el mensaje a la inmensidad de la red, rezarás una cosita (aunque seas espiritual, no religioso) y te prometerás a ti mismo que la próxima vez exigirás un anticipo.
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